Las personas que en siglos pasados quisieron traer al mundo el Sermón de la Montaña – la enseñanza para un tiempo pacífico -, como fueron los bogumilos, los valdenses, los cátaros y albigenses, fueron combatidos y en parte exterminados por la institución eclesiástica.
Pero, el Espíritu del Sermón de la Montaña, Cristo, no se rinde. De nuevo está llamando al mundo a través de los hijos e hijas de Dios, diciendo: ¡El Sermón de la Montaña se puede vivir! Y su palabra es válida. El Sermón de la Montaña es un regalo del cielo. Es la ley del Reino de Dios del Amor para el tiempo de la paz, de la reconciliación, de la sinceridad, de la franqueza, de la justicia y de los elevados principios para el nuevo mundo: Decoro, modales, ética, moral y estilo.